7 de agosto de 2010

INSTRUCCIONES PARA LEER UN LIBRO DE MICRORRELATOS




Existen al menos tres formas posibles de llevar adelante la lectura de un libro de microrrelatos, todas ellas igualmente aptas para lograr el resultado final. Usted puede optar por leerlo de principio a fin, como una novela; o de atrás para adelante, como algunos diarios; o en forma salteada y aleatoria, comenzando por cualquiera de sus páginas.
Una vez decidida la metodología a emplear, tome el libro entre sus manos y ábralo. Podrá observar que cada uno de los textos incluidos no supera -en la mayoría de los casos- la carilla de extensión. De esa manera, en cualquier hoja en que lo abra, encontrará un microrrelato para disfrutar. Comience por la lectura del título que encabeza la página. Luego, levante su mirada del libro. Imagine qué habrá querido decir el autor con ese encabezado. Es de esperar que haya querido confundirlo, o darle alguna pista útil para sorprenderlo cuando llegue al punto final. Deje volar su imaginación sin miedo.
Logrado eso, continúe con la lectura del resto del texto. A medida que avance, déle rienda suelta a sus emociones. Sonría, si eso la surge hacer, o anímese a sentir terror, nostalgia o leves cosquillas en medio del pecho. Todas las sensaciones son posibles e igualmente válidas. Al alcanzar el punto final, deténgase. Es probable que la última oración lo haya sorprendido, o lo haya invitado a la reflexión. O simplemente lo haya hecho odiar al autor, porque omitió adrede contarle la totalidad de los detalles. Imagine entonces la historia completa. Haga el trabajo difícil. Es probable que el cuentista haya querido incitarlo a inventar múltiples finales para esa ficción de pocos renglones. En ese instante, usted podrá pensar que el escritor es un idiota, que escribe poquito porque es incapaz de inventar una novela, y que su texto no le dice nada. O quizás usted opine que el autor es un genio, y que una vez más lo ha sorprendido, y se siente encantado con ese género brevísimo.
Si usted sintió lo primero, todavía no cierre el libro. Relea el cuentito e intente encontrarle sentido. Si no lo logra después de la tercer relectura, aun no se rinda. Anímese a leer el texto siguiente, y el resto del volumen, hasta lograr sentirse satisfecho. Cuando haya cubierto la totalidad de las páginas, probablemente sentirá que la lectura ha valido la pena. Entonces, permítase recomendar el libro con entusiasmo. Pronto comprobará que sus amigos estarán enormemente agradecidos

Martín Gardella, texto inédito hasta hoy.
http://revistamicrorrelatos.blogspot.com/2011/04/instrucciones-para-leer-un-libro-de.html

1 de agosto de 2010

¿DE CUÁL BICENTENARIO HABLAMOS?


Nos unimos a quienes sostienen que la historia está de moda, en especial, en nuestro país y sus vecinos al conmemorar doscientos años de vida republicana.
Si bien dichas celebraciones comenzaron hace meses, aún no terminan y van desde serios estudios e investigaciones que reevalúan y dejen en entre dicho hitos y mitos de esos procesos independentistas o revolucionarios, hasta la popularización de ciertos acontecimientos jocosos e históricos que dieron origen a la separación definitiva de España.
Sostiene el columnista J. López de Mesa-Samudio dicha celebración es aprovechada por la casta política e ideológos veintijulieros para manipular el discurso independentista acomodándolo a sus intereses y justificando sus exabruptos y excesos.
Más allá de la utilización personal y mercantil que se le quiera dar a este acontecimiento, creemos que es la oportunidad de hacer un alto en el camino y reflexionar acerca del devenir histórico de nuestro país y, sobre todo, de nuestra verdadera identidad. Sobre este aspecto, López de Mesa-Samudio llama la atención porque es "un tema recurrente de nuestra historia y las respuestas en verdad no solucionan la cuestión sobre lo que es ser colombiano".
Queda la invitación a recapacitar sobre el tema de la verdadera identidad nacional, libre de estereotipos, modas y símbolos ajenos a nuestra idiosincrasia. Bien lo decía el escritor David Sánchez Juliao con ocasión de otra de las muchas celebraciones -a nivel local-, que definitivamente el Himno Nacional de Colombia debería ser un porro en desacuerdo por la interminable tanda de himnos que tenemos hasta para celebrar "El día de Acción de Gracias".
Con lo anterior, nos preguntamos ¿De cuál bicentenario hablamos?, si se ignora a nuestros compatriotas negros e indígenas que tanto le aportaron a la causa independentista, dejando su lengua nativa, su sangre o su vida ante una causa que no fue la suya. Su sacrifico, su pecado fue ser considerado inferior ante el invasor, perdón, ante los exploradores europeos de un mundo perdido. La sola presencia de éstos los obligó a perder su identidad y su libertad.

Dejamos una muestra de la celebración del Bicentenario en nuestro pueblo, donde "las fuerzas vivas de la ciudad", desfilaron entre otros con cierto aire a alcanfor y un sospechoso tufillo intelectual empolvado como corresponde a los distinguidos miembros del Centro de historia.

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