6 de noviembre de 2010

OBRA DE ARTE


En ese tiempo todo era agua, monotonía en movimiento, pero quedaba mucho por hacer. El cansancio acumulado, producto de siete días con sus correspondientes noches de trabajo forzado, hizo que el Gran Hacedor se quedara dormido y soñara la continuidad de su obra dejando que los colores de su paleta se mezclaran con el agua.©

CUANDO QUISE SER LLUVIA EN LUGAR DE VER LLOVER



Corría resuelto el año 1984 cuando decidí hacer artesanalmente, si es permitido el término, un libro de poemas sobre  amores y desamores propios. Digo artesanal porque consistió en escribir cada texto en una vieja Remington, luego coser a mano cada cuadernillo y después encuadernarlos. Esos textos, fueron sobre lo que a esa edad sentía y padecía en solitario. Eran días de una gran descarga emocional. Todo lo que escribí fue en complicidad con aquellas jornadas venidas sin aviso alguno y repercutiendo en todos; para quien escribe, cuya misión era escribirlas, esas historias  no podían pasar desapercibidas por más que las mirara con el rabillo del ojo, aunque sin capacidad para intervenir en el itinerario de los acontecimientos. 

El libro pasó a llamarse Escenas en la tierra porque a pesar de todo lo que sucedía, no dejaba de ser parte elemental de ese universo que se iba descubriendo a nuestra edad. El mundo se me revelaba complejo hasta en las relaciones con propios y extraños. En realidad no podíamos entenderlo todo, ni la razón de ese desubique entre nosotros siendo una generación abrumada, necesitada de desbloquear la mente del escepticismo imperante  y desorientada en la esquina y en la calle. Mejor dicho, era “cuando se tiene la sed de los veinte años y pocas penas y el alma sin mediasuelas”. O como Willie Colón lo escribiera e instrumentara para un trombón desgarrador e intenso: “Ahora me encuentro aquí en mi soledad, pensando qué de mi vida será… Estoy cansado de tanto esperar y estoy seguro que mi suerte cambiará… ¡Pero cuando será!”.

Nos parecía que un día era relativamente prolongado entre aciertos y desaciertos, pero aprendimos a sobrevivir. Es decir, nada extraordinario sucedía; éramos como esa generación de los que García Márquez definió y encabezó: la de los felices e indocumentados. Era la época de las impresiones, que al decir de Serrat eran “puestas en un rincón, en un papel o en un cajón”. Era la época de querer enamorar, de ir siendo “un mismo viento tras un olor de mujer”, también ambicionábamos ir con nuestros “sueños al hombro… a cualquier parte, siguiendo otras pisadas”, para no escribir como otros “la gris canción de lo que fueron”. En realidad lo teníamos todo y no teníamos nada; era cuestión de meter la mano en el bolsillo, y no sacar nada.

Estando en esa nada momentánea, ayer regresé para abrir los libros que años atrás y después de muchos años fueron motivo de orgullo y de satisfacción personal, pero que hoy, gracias a una tendida y despreocupada relectura me apesadumbran. Los escribí, es cierto, sin embargo, reconozco que en cuestiones del trabajo con las ideas, esto es, de estilo y fondo, no tienen valor poética alguno. Por otra parte no es nuestro deseo reivindicar esos textos que los conforman, sólo queremos dejar reseña de esos días en que solíamos preguntarnos ¿Cuándo se irán?

En suma, nos enamoramos de aquellas que de “mujer tenían la piel y los labios”, siendo nuestra inspiración y una forma de buscar en ellas nuestra identidad y “horizontes donde se pudiera proyectar la mirada lejos”.

Dos años después vino la reafirmación del anterior texto en Testimonio y evasión, pues cuando la fe vacila alrededor nuestro o dentro de nosotros, unas cuantas páginas escritas nos pueden salvar o nos pueden devolver el valor perdido convirtiéndose acto seguido en otro punto de partida, en un intento por seguir siendo consecuentes con nosotros mismos, sobretodo cuando se ha dicho que detrás de cada crónica personal se esconde una épica personal. Nada aquí tiene mérito, salvo el haberlos escrito sin formación literaria alguna; tan sólo teníamos de fondo otras voces; como Boranda con una canción que entre líneas decía por aquellos años “una ciudad y una mujer son lo mismo, pero no iguales”.

Eran esos días en que nuestras ganas de partir de concretaban en unas cuantas letras: “No sé a dónde… pero llegaremos pronto” decía el grafiti. Era premonitorio aquello de que el mundo tarde o temprano se retorcería ante nosotros, entonces la noche fue vivida con intensidad, la desmesura fue de otros quienes se evadieron por turbias razones del lugar; entre tanto, el tiempo, siendo un niño jugaba y movía los peones sobre el tablero de lo real y lo múltiple. Esa realidad la teníamos delante de nuestros ojos y con unos versos la legitimaba.

Cerrábamos esta trilogía personal con Resumen de palabras, más fecundo, más depurado, sin de dejar de ser conspirador contra el olvido y contra otros sortilegios de la ciudad que nada podían enseñar en medio de la constante espera, éramos jóvenes de indagación permanente porque no podíamos ser dueños de verdades terminadas, ni de conclusiones definitivas al quedarnos en la misma calle y en la misma esquina. Nos dejamos excitar por nuestros poetas, por nuestras mujeres y por esas rumbas largo aliento gracias a la cuota anticipada. Nos asistía figurar en la misma factura que nos descubría la vida. En cambio para los emisarios de la luna perturbada era propicio aceitar sus armas para salir a matar; yendo en contravía de ellos mismos, contra la esencia de lo justo. Aquí se encontraron “la nostalgia y la tragedia como tradición heredada en una constante contra las perturbaciones y la maldad”, a decir de José Arteaga (1990: 11).

En definitiva, esos textos mal escritos y de los cuales hago memoria viva tiene mucho que ver con el amor, con el desamor; fueron una forma casi extraña  de ser feliz, de echar vuelo porque no queríamos esperar tanto como aquel camino que no le gusta aguardar al viajero tardío. Unos se adelantaron, otros nos quedamos; fuimos revelándonos hasta llegar a ser lo que somos, lo que seguimos siendo, llenando cuadernos con asombro y esas cosas parecidas a la vida. Aquí estamos, siendo conocedores tanto del valor la amistad como del primer amor, ahora con el nombre de otra mujer siendo lugar de encuentro, donde “soy el hondo silencio y ella la palabra”.

Quizá sea útil mostrar algunos textos de los libros referenciados en el mismo orden de los comentarios realizados:

VIVO Y DEAMBULO

El incierto día llegó,
desde aquí me ocupo de lo mío:
nada de lo imaginado.

Soy tan sólo un hombre que sale
a gastarse los pies en las calles
de la ciudad para aplacar su locura.

Al salir encuentra hombres
lanzados desde algún lugar.

(Unos y otros estamos desconcertados)

EVASIÓN

A veces una voz desde mi interior
grita, estremece y despierta…
… con la misma posibilidad desierta.


MUJER
Con una mujer sólo se pueden hacer tres cosas,
 dijo Clea en una ocasión: Quererla, sufrir o hacer literatura.
Justine, Lawrence Durrel.

Quiero inundar tu cuerpo en un vistazo
 por tus intimidades dejando,
tierna y dolorosamente
en tu interior profundo,
mi única conclusión, mi único fermento.

DÍA A DÍA

He visto pasar el tiempo día a día,
aún espero tu señal mi vida.

Uno a uno pasan los días,
Todavía aguardo aquella señal, mi vida.

Vivo de recuerdos, de aquellas cosas
tuyas y mías.

Poco a poco se extingue la vida,
y no llegan tu voz, tus escritos todavía.

CANCIÓN EN NOCHE DE LLUVIA

Cae la lluvia, viene la música.
Recuerdo tu nombre, imagino tu voz
y esos gestos que no conozco.

Espero impaciente. Oigo mi voz.
Guardo silencio, espero, imagino…

No llegas, se mortifica la realidad.
Te prolongas, te retardas,
Dormiré por inconsciencia.

YO QUIERO SER
“Sé lo que soy: ¿quién soy? No lo sé.
Eeva-Liia Manner.

Ha llegado la hora de cuestionarme
con palabras extrañas o rebuscadas.

He de preguntarme: ¿cuál será el recorrido
para proseguir en la vida?
Con demente esfuerzo, me aferro a la vida.
A mí me gustaría…

De no tener decido tanto
En la eventualidad de la vida.

Quiero ser y no es mi acomodo a la vida;
Ojalá tuviera una posibilidad en la vida.

SILENCIO ESTOY EN TI

“La distancia aviva la pasión”
Proverbio japonés.

¿Dónde estás?
Así las horas emprenden la marcha.

Leo tus cartas, estoy en tus adentros.

Como siempre la ambigua sensación de mirar
y mirar tu rostro, el conozco y desconozco.

El silencio y el tiempo me poseen
En sitio habitual mientras las dudas
Y la incertidumbre ahogan.

Voces y recuerdos van haciendo historias.

EN LO ALTO

En este sitio se hallar paz interior
y aprecio por cuanto me rodea.

Sufro transformación en el pensamiento
Y en la visión: veo nuestra gaviota.

Ya el infinito se brinda en el ocaso,
un pensamiento triste me atraviesa.

¡Sí estuvieras aquí!

IDENTIDAD

Eres tú.
Soy yo:
Somos los dos.

EL NUEVO HOMBRE

Sólo quiere diversión y satisfacción…
Pertenece a la generación del “yo”,
no ha podido alcanzar la felicidad
genuina y esa realización que tanto busca.

Lo que ha experimentado
en su vida no le ha alcanzado:
se halla en estado depresivo.

En su búsqueda frenética es asexual,
Unisex; no tiene tiempo de ser,
No tiene tiempo de amar.

Su objetivo es expandir su vida.
Pero la estrategia que emplea lo restringe,
lo sumerge cada vez más en la estrechez
de su conciencia.

La única carne de su cuerpo y de sus huesos
es la posesión o la carencia del dinero.

No tiene mirada, vive paradójicamente
en un mundo cautivo,
ama su cauterio.

No tiene un espejo amigo,
Es ciego y soberbio.
Está computado, programado,
Diseñado y diagramado.

Sabe mitigar el dolor de su vacío
con estimulantes: su nuevo código de conducta.

Conoce por anticipado su muerte
Sin haber copulado con la vida.

Ese es el hombre nuevo.

NOSTALGIA

Esta nostalgia de hoy no es la misma
de ayer, por eso es el producto de hoy.

Todo lo de ayer se vende profanamente hoy,
porque la nostalgia de hoy
no es nostalgia, es apenas noticia.

ROMPIMIENTO

Comprendí tu ofensa
y de inmediato busco refugio
en la jungla de las palabras.

Mientras salgo a la ofensiva
pienso que mientras viva
tengo un mínimo de esperanza.

FAVERI

He atentado contra tu tiempo
-si es que tienes tiempo-
y tu silencio..
En ti he creado vanas ilusiones
como besos y caricias he robado.
Por todo cuanto has sabido ser y hacer
estas palabras agradecidas
en silencio y en tu nombre
siendo exordio a mi constante empezar
nuestro empezar.

SIN NOMBRE
A Esther
Agita tus alas
porque todo en mi a culminado
esas palabras, esos gestos calculados.
Vete, no vuelvas,
mientras soñando
invento nuevos días e historias.

BALADA SIN SENTIDO

En el instante, en el silencio
o en la noche secreta del hastío
el júbilo del mundo
y en mi voz el gozo del amor
Roto.
INTERIORES

Esta es época de las comedias ligeras,
de parodias equívocas,
y de una puesta en escena descuidada.

AYER

Que el remoto ayer no me aflija,
para que hoy en medio
de todas circunstancias
que se presentan sea
esencia constante
e indefinible.

BUENOS DÍAS

Esta mañana, el nuevo día
ha llegado trayendo el radiante sol,
nuevas vestiduras, limpios pensamientos,
música incansable; afuera,
los viejos problemas rodean,
los recuerdos se evocan
y se quedan
para golpear suavemente
como tiempos mejores.
¡Buenos días vida!

GENTE COSMO

La música ardiente
a mujer coqueta
el ambiente electrizante
El antro en penumbra
la estrechez creada
entre sillas y mesas
una pareja danza lasciva
En un rincón unos acuden al grito
como posibilidad de diálogo
Alguien se evade
por turbias razones
la sonrisa se desvanece
se lleva una mano
hasta la línea del cabello
y con un gesto brusco
se arranca la piel
No tiene rostro alguno
dejó de ser  ya no se reconoce

ESCRIBO

Escribo
entre visiones cuando las horas
pasan y el deseo comienza
 Palabras
extrañas cartas
sin destino
ocultando cada una
su propio fango

AMOR

Vine a buscarte
y me encontré con la
tiniebla tácita
de tu ausencia.

YO

Soy lo que tengo,
Lo múltiple
Y lo que pretendo ser.

DEVENIR

En el devenir constante,
dejar la huella
en la momentaneidad
de la existencia
o en la fuga de la burbuja
la sombra es la preocupación
dentro de la ronda
confusa del sufrimiento.

DILEMA
Me enfrento al dilema
de todo desempleado y al rumor
que conspira en la casa y en la calle,
Mientras voy con el entrecejo
inconfundible mirando lejanías.

56936
Te oigo menos:
Tu voz y
tu recuerdo
ya no existen.

RITUAL
No importa
donde escriba,
si el único fin
es escribir
la loca embriaguez
Mi letargo letal
en filtros
desbordados
de amargura.

DISEMINADO
Estoy disperso
por todas partes, pero
a pesar de la conspiración,
del silencio
y el desamor, los años
no podrán arrasarme.

MEMORIA
Fijé
en mi
memoria
cada
milímetro
de su
piel
para así
aprehender
el sombreado,
su
consistencia
y color
¡Qué
poco
nos parecemos!

CUÁNTAS VECES

Cuántas veces te he amado
y cuántas más he comenzado
el camino hasta tu cuerpo
ante el desamparo de
nuestros desnudos cuerpos.

ABANDONADOS

Tendida y abandonada
sobre inmaculadas sábanas
recibes mis indiscretas miradas
en un intento de cubrir
tu rendida entrega.

SENTENCIA
Aquello
que no he vivido
lo escribo
siendo
el contenido.

CONSIGNA

Si tu territorio
tomo,
es para
 invadimos el uno
al otro.

ESPECIALISTA

Puesto que soy
especialista en mi,
puedo ordenar
mi colección completa
de delirios.

SONDEO
En la esquina
minutos perdidos:
Pulso de la nación.
©

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