13 de septiembre de 2014

ILUSIONES


Tras el sonido de las trompetas el rey se arrodilló pidiendo clemencia y entregó todos sus bienes, pero el perdón no se hizo escuchar, porque el monarca se quedó con todas las estrellas fugaces que cruzaron los corazones de sus infortunados súbditos.©

1 comentario:

  1. Era un rey sabio. Se quedaba lo mejor, lo intangible, lo impagable.

    Un abrazo.

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