31 de marzo de 2013

CONCIENCIA



La semana se le parecía al lunes. Sin estimulación alguna para enfrentar la rutina propia y la de una ciudad en donde todas las esquinas tienen la marca del desasosiego. Jamás hizo parte del imaginario colectivo que relaciona Semana Mayor con la expiación de los pecados. Prefería concentrarse en la idea de la resurrección, en el sentido de que males como la corrupción, la violencia y la vanidad extrema, que amenazan mortalmente a este país, tienen salvación. Dos velas blancas durante toda la noche le alumbraron, una por cada bala perdida que recibió en la cabeza mientras meditaba.©

1 comentario:

  1. Durísimo texto, que envuelves en bellas palabras.
    Con la bala entre las nubes de un cerebro perdido, todo era posible. Hasta morir.

    Un abrazo.

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