9 de noviembre de 2013

CONCRECIÓN

La mujer en las palabras, Juan Osborne
Cuando ciertas palabras me llaman aguzo el oído. Luego cuando llegan a mis manos, las convierto una a una en estalactitas de carbón. Pero ellas siempre traviesas, suelen cambiarse por otras, se trasladan de sitio o se posesionan dentro de una frase silenciosa e inesperada. Ellas me hacen dudar al ocultarse  entre mis propias sombras, así sean producto de todos los razonamientos asociados a incontables imágenes remotas y nacientes. Por todo esto, vuelven a caerse a modo de guijarros callejeros con alegría repentina, reaparecen floreciendo cual piedrecitas resplandecientes y recriminadoras cuando pudiendo decirlo todo con menos palabras, uso cien.©

2 comentarios:

  1. Tus textos crecen en las estalagmitas de blanca sal.

    Producen cuevas de sueños con dimensiones físicas.
    Paisajes de palabras.

    Un abrazo

    ResponderBorrar
  2. Querida Albada, tú siempre tan amable conmigo.
    Un gran abrazo también para ti.

    ResponderBorrar