10 de enero de 2015

LA MÁQUINA



Cuando les conté que regresaba del futuro y que acababa de matar a Rudyard Kipling y que su muerte sería a las 11:36 de mañana, sonoras carcajadas se hicieron escuchar y hasta de loco me tildaron por confesar un crimen por acontecer. Pero igual se abalanzaron sobre mí, cuando solté los controles de la máquina que me llevó al futuro.
Nunca regresaron a contarme cómo les fue en ese largo viaje al más allá.


RESONAR





Siempre pone algo en otro lugar distinto al que debía ocupar. Nunca deja de tronar por no encontrar las cosas en su sitio e ignorar su paradero. Pero ahora, a sus setenta y tres años, quiere dejar la carrera y la forma de vida que empezó antes de su edad actual y tomar otra distinta.