24 de enero de 2015

FUENTE INAGOTABLE






Mi mano casi temblorosa buscó la fuente inagotable de placer entre cálices sanguíneos y coronaciones nerviosas, para provocar su voluptuosidad y poner en marcha arcanos mecanismos de excitación.
Luego mi lengua como pluma ligera, incitó aquellos senos, avivando inesperados cambios de temperatura, mientras la aliada lubricación se encargó de que aquellos movimientos placenteros se acrecentaran más.
Ella vanamente quiso resistirse, pero sus senos aceitunados fueron atraídos por mis labios que, fueron leves al principio y más fuertes después hasta apretarlos para culminar siendo un delicado y acompasado viento.
El placer fue en aumento por el  movimiento de mis infinitos dedos, que ahora, y de forma rápida, se colocaron sobre cada aureola con más presión. Fue entonces cuando un inevitable instinto salvaje, se confundió entre masajes con pellizcos y mordidas suaves hasta producirle un profundo infierno por el espasmo que la quemó.