9 de mayo de 2015

LA AMBICIÓN

Luis Roco

En el ser humano como en los primates, el agarre es primordial. Por eso la naturaleza se encargó de crearle un modelo de dedos desiguales con un máximo agarre y óptima fuerza para su propio beneficio. Potestad por el que fue condenado a lavarse cada vez que se ensucia la conciencia.