17 de octubre de 2015

ESCARCHA



Sabes, desperté como de costumbre a pesar de ser sábado. Después de escuchar el puntual canto prisionero de quien un día se acercó a mis pies, escogí al azar un libro en el que encontré una glosa escrita sobre una servilleta. Allí, entre aquellas páginas se escondía el testimonio ambarino de un café compartido con quien el amor me ató. Ya estás pensando que esas letras son el aserrín sedimentado entre los capítulos del libro. Mira, descubrir dedicatorias, encontrar la justificación de esas historias gratas u olvidadas, es haber propiciado que lo que un día se escribiera, ahora sea escarcha. ©2015.