5 de mayo de 2018

EL TRUCO

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Quiero que estés atenta. Es un mago natural, no puedes confiar en él. —le pidió a la joven aprendiz de magia. Un hombre puede ir más allá de su imaginación, —le advirtió con vehemencia. Es como si tuviera una bolsa mágica que lo contiene todo. Entonces te parecerá que es un mago. Pero no, ten cuidado, no lo pierdas de vista. 

El momento será cuando la gente creerá en lo que hace en el escenario. Por eso no aplaudirá, sino que gritará de terror al verte desangrar.

¡Será magia… mi magia real!©Guillermo A. Castillo.

NUESTRO SUEÑO


Hace rato que está despierto. Por más que intenta, no puede conciliar el sueño esa fría madrugada de mayo. Durante horas da vueltas y vuelvas en la cama tratando de acomodarse de la mejor manera, pero siempre recordando que el lado más benéfico para dormir es el lado izquierdo.

Lleno de incertidumbre, gira su cuerpo. Es cuando decide deslizar sus habilidosas manos sobre el cuerpo de ella. Las detiene justo en las caderas y comienza a retirarle los calzones, aprovechando que su mujer está profunda y de costado. Poco a poco la prenda se ve enrollada sobre el cuerpo de ella.

Cuando está a punto de lograrlo, la mujer hace un movimiento brusco con sus piernas e interrumpe aquella maniobra final. Eres un mago, amor, pero no un genio —Le dice, entre dormida y despierta—, no sólo debes usar las manos para conseguir lo imposible en nuestros sueños
©Guillermo A. Castillo.