29 de junio de 2013

ÍCARO NOCTURNO

Fabio Amaya, pintor.

Inventó la noche en su ventana, siendo otro espacio repleto de negrura. Bajo confederaciones de fuego y nómadas geometrías, desovilla la espiral de sus pensamientos con caligrafía de alto voltaje.

La piel cambiante del instante se precipita, convirtiéndose en un cono de sombra, más tarde en lumbres divagantes y en racimos de sílabas dispersas.

Alguien lejano plantó en sus párpados un bosque de agujas hipnóticas, desde entonces se silenció su voz.

El vacío se estableció en la boca de su estómago. Cae inexorable al vacío. Cae sin caer. Tiene las manos frías, pero el espacio se hace y se deshace. Sólo sus pensamientos se precipitan por su frente ya marchita.

(Sobre un texto de Octavio Paz)

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