7 de marzo de 2015

POR CURIOSIDAD


www.rtve.es

Aquella bofetada sonó semejante a un plato cuando se rompe. Enseguida y sin medir palabra alguna, tronó un manotazo como respuesta que, a fuerza de sonar, la dejó acariciándose la mejilla.
-¡Eres un guache! –gritó cuando lo vio abandonar la cocina.
-¿Y tú qué eres? –el muchacho le reprochó enfurecido.
-Sólo quise saber cómo sonaba una cachetada, porque mis compañeras de colegio quieren saberlo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario