4 de junio de 2016

SIBARITA


Google

Llevarlo a la boca no tiene igual. Es como si de pronto todas las sensaciones se juntaran y redujeran a una sola cosa. Toda esa cremosidad, humedad y recubrimiento se acrecientan y se retardan para llenarte la boca. Su textura se convierte en algo rebosante de impulso y de tracción, pero a la vez consistente y delicado en la lengua y el paladar. Podría asfixiarme mientras permanece en la boca tras la ingestión, aun así soy capaz de arrancarle de un mordisco un pedazo mientras predomina la suavidad. 

Cuando decrece y se prolonga, soy yo quien le da vida; mi boca lo mantiene, y se retuerce ante mi lengua inquieta. Me ha gustado lo que ha salido de ti azucarado, lechoso, espesante hasta fundirse y discurrir frío, blanco y viscoso por mi ser, todo asociado a un helado de alta calidad.
©Guillermo Castillo.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario