2 de julio de 2016

A LA VERA DEL CAMINO




Supongamos que hablo de mí, que tengo algunos años, que vivo aquí y en ninguna parte que equivale a decir lo mismo, es decir, en cualquier lugar.

Admitamos algunos vicios, escasas cosas buenas las más parecidas a mí, como cualquier otro. Ubiquemos unas cuantas mujeres pasadas y una vida por continuar. Escribamos, porque así los papeles dicen, que estudié y que sigo estudiando y que llevo ciento de hojas desgastadas en letras que nadie lee.

Situemos un país que no fue y uno que quiere ser y yo en el medio queriendo ser. Apostemos que me llamo y me llaman el que nunca fui.©Guillermo Castillo.

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