29 de abril de 2017

Y TENÍA CORAZÓN


La tertulia

La mujer negra lleva sobre su cabeza un manojo de gladiolos envueltos en una hoja de periódico, y entre sus brazos flácidos, sostiene varias camisas recién planchadas por ella. Sus muslos la hacen contonearse mientras avanza zigzagueando por la empedrada calle. Nadie sabe por qué a esa hora, por la polvorienta vía también pasan los latidos confusos de su sangre y su pulso repetido entre el vestido de chambray. 

No se volvió a saber de ella, porque los escritores de aquella vieja escuela literaria, tenían por costumbre escribir en bares y cafetines para después leer y romper.
©Guillermo A. Castillo.

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