9 de enero de 2016

ESTRATEGIAS


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Revuelvo las fichas: combino, separo, ordeno y desordeno y vuelvo a repetir los mismos movimientos. Aún no he ganado una mano para callar las burlas y risas que se producen detrás de mí. Las reparto, agrupo las mías y espero mi turno para mi próxima jugada. Poco a poco, mis adversarios despliegan su arsenal, me miran y se codean entre ellos. Pronto les daré mi sorpresa, pensaba. Una y otra vez colocan sus fichas hasta que la combinación de números está casi acabada. Entonces al irrumpir con la ficha menos esperada, alguien suelta un puñetazo para exclamar: ¡Mi felicidad la creas tú!©GuillermoCastillo.

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