por Ramón Alcaraz
Una duda habitual es la
dificultad para diferenciar entre relato y microrrelato. O, lo que es lo mismo,
conocer el criterio de extensión que distingue a uno de otro, y sus
características.
El tema del relato o cuento (de
las dos maneras lo podemos nombrar) ya es más complejo, porque en realidad ese
concepto lo asociamos a lo breve; pero es breve no porque sí, sino porque
cumple con unos requisitos: el relato es
corto porque no se sale de una idea concreta, y también porque no describe con
amplitud, no incluye reflexiones (excepto si están al servicio de la idea que
mueve la historia) y, sobre todo (fundamental), porque los personajes están al
servicio de esa idea y no nos interesa nada más de ellos. En cuanto nos
metemos en la vida de los personajes, en lo que piensan, en su pasado o futuro,
sus relaciones, etcétera, estamos entrando en estructura de novela.
Lógicamente, si entramos en tanto detalle, la narración va a ser extensa;
mientras que si nos centramos en una idea, en un suceso, el relato o cuento va
a ser breve. Julio Cortázar decía que un relato es como una fotografía, de la
cual no nos salimos; y que en cuanto intentábamos mostrar más de una foto a la
vez, ya no era un relato.
Lo normal es que un relato tenga
desde una página hasta diez o incluso veinte. Algunos, excepcionalmente, podrán
llegar a 30 o 40. Hablar de más de 50 ya nos hace pensar en una novela corta.
Pero insistimos en que no es por la extensión, si un relato de 40 páginas entra
mucho en la vida, pensamientos, reflexiones y detalles de personajes, no sería
en realidad un relato, sino que habría que repasarlo y ceñirse a la unidad de
efecto, a una sola idea, sin interesarnos lo que a los personajes les ocurrió
antes ni lo que les sucederá después.
Por concepto, un relato podría
tener 100 páginas, pero no es normal; por ejemplo, La metamorfosis, de Kafka, es en realidad un relato en cuanto a su
estructura, ya que no entra en la vida del personaje, sino en un hecho puntual
que afecta a ese personaje, y del cual no se sale. En cualquier caso,
siempre vamos a llamar novela a una narración con cien páginas, porque el
nombre de novela lo asociamos a su extensión; de la misma forma que no llamamos
novela a un texto de 3 o 10 páginas.
En resumen:
Novela: narración extensa porque
se interesa por la vida de los personajes, no se detiene en una única idea o
suceso e incluye muchos detalles, descripciones y reflexiones. Sería como un
álbum de fotos que nos muestra diversos instantes o sucesos.
Relato:
narración de extensión breve que muestra un suceso, y que no se sale de la idea
que ha generado la historia, con una estructura de planteamiento (ocurre algo
que es habitual), nudo o conflicto (algo se sale de lo habitual) y final o
desenlace. Sería como una única foto que nos muestra un único instante o
suceso.
Microrrelato: narración de
extensión muy breve, mínima, en donde la idea se resuelve con mucha rapidez. La
estructura de planteamiento, nudo y desenlace une sus tres partes y los plantea
y resuelve al mismo tiempo; a veces en forma de “juego” o de curiosidad para el
lector. Sería como un destello, un fogonazo, el flash de una foto que nos
impacta en un momento, a veces incluso sin precisar un suceso.
(El subrayado es nuestro)
Didáctico, preciso. Muy buen post aclaratorio
ResponderBorrarUn abrazo
yo creo lo mismo pensamos igual
BorrarMuchas gracias por su artículo. Me ha sido de gran utilidad.
ResponderBorrarBuenas tardes a todos Yo deseo saber que diferencias hay entre relato breve y cartas para concursos.
ResponderBorrarMuchas gracias por su alticulo me sirvio muchoo
ResponderBorrarHola yo quería saber en qué se parecen los microrelatos respecto a los cuentos
ResponderBorrarHola
ResponderBorrarEsquemático y sencillo de entender. Lo he subido a Twitter.
ResponderBorrarSAludos.