22 de junio de 2008

EL “NOVÍSIMO” GÉNERO LLAMADO MINICUENTO

             

El escritor colombiano Harold Kremer da pautas sobre un género literario que ha sido considerado menor, sin embargo, esta opinión está muy lejos de la realidad. Hay minicuentos memorables. 

Su elaboración es todo un reto para el escritor, que debe contar una historia redonda en muy pocas líneas y ahí está el arte para saberlo decir e impactar desde el principio.

El minicuento retoma el símbolo y la metáfora y en él es clave la participación del lector. Esta es una mirada a un género maravilloso que puede tener múltiples desarrollos.

Harold Kremer es un conocedor como pocos en Colombia del tema, pues desde hace años realiza una revista, la única en Latinoamérica, dedicada al minicuento. Ha publicado, además, libros que son antologías nacionales e internacionales y que posibilitan acercarse con detalle a los nombres, títulos, historias, que hacen parte de este universo rico que se renueva cada día y que en Colombia cada vez llama a más escritores. 

Un artículo que también puede sembrar polémica. Algunos pensarán que son otras las características del minicuento. Aquí va. 

El relato que en Colombia llamamos minicuento, en México se llama cuento brevísimo o cuento ultracorto, en Argentina minificción, en Estados Unidos relato súbito, en Chile microcuento, en España micro-relato y en Venezuela lo llaman, simplemente, cuento breve o cuento corto. Otros lo llaman “relato enano”, “textículo”, “microficción”, “cuentos en miniatura”, “cuentos brevísimos” y muchos otros calificativos que coinciden en señalar su principal esencia: la brevedad.

Estos diferentes nombres, incluso en una misma lengua, nos hablan de un género cuyos orígenes se remontan al Lejano Oriente, pero que se popularizó en Hispanoamérica en el siglo XX, y que sólo a finales del mismo logró un espacio propio, aún en construcción. Alabado por unos y despreciado por otros, el minicuento es considerado la “summa” de la literatura y, al tiempo, un género menor, poco serio y de fácil elaboración.

A lo largo de los siglos, el minicuento ha aparecido en cosmogonías, novelas, libros de ensayos y de entrevistas. Hesíodo, François Rabelais, Pedro de Alarcón, William Faulkner, Virginia Woolf, Graham Greene, Jorge Amado y muchos otros, sin proponérselo, incursionaron en este género que, agazapado, esperaba nuevas épocas para su reconocimiento.

En Hispanoamérica su precursor es Rubén Darío. En Colombia, en 1903, en el libro Notas humanas, el antioqueño Alfonso Castro, publica una serie de nueve pequeños cuadros, nueve textos cortos que, según nuestro criterio, son los primeros minicuentos que se publican en Suramérica. Luego vendrá, en 1917, el mexicano Julio Torri; en 1926 el colombiano Luis Vidales, con su incomprendido libro de minicuentos Suenan timbres, y en 1927 el chileno Vicente Huidobro, sin olvidar que el primer gran cuentista colombiano, don Efe Gómez, publicó en la revista Cirino, en 1921, un minicuento titulado “El gallo”. Luego en los años cincuenta y sesenta algunos escritores como Adel López Gómez, Jorge Zalamea, Cepeda Zamudio, Jorge Gaitán Durán y Manuel Mejía Vallejo publican algunos cuentos que bien caben en este género.

El minicuento es cercano al cuento y la poesía. Del primero toma la brevedad, tensión, armonía y la dedicación a un sólo asunto o tema. Esta brevedad que implica necesariamente la totalidad de una forma narrativa del relato, y en la que también está presente un lenguaje preciso, sin ripios, es llamada modernamente minimalismo y consiste en que el minicuento “debe ser capaz de expresar, a través de lo mínimo, la infinita complejidad del ser humano”.

De la poesía retoma el símbolo, la imagen, la metáfora, y es más cercano al haikú que a la poesía clásica porque su propósito es buscar el “instante inconmensurable” que acontece como revelación y cuya sustancia es el asombro.

El minicuento, para acercarse a su naturaleza minimalista, debe apoyarse en elementos implícitos más que explícitos, para disparar evocaciones e imágenes comunes a todos los seres humanos. Es decir: el lector es obligado a participar en la construcción de la historia utilizando, muchas veces, sus propias vivencias. Y todo esto porque el minicuento es comprimido (acaso una página o página y media, a doble espacio) y debe desplegar todos los recursos posibles para lograr imágenes y situaciones precisas.

Un minicuento, como cualquier cuento, debe permitir el levantar su historia, desde el acontecimiento más antiguo hasta el más reciente. Si el nivel de la historia cojea, el relato también cojeará porque un cuento literario es sobre todo una historia donde el narrador despliega, en el nivel del relato, decisiones narrativas de cómo contarla. 

Por esa razón si un minicuento carece de historia no es un minicuento; puede ser otra cosa, quizás un poema, una divagación, un apunte, una imagen, una reflexión o esbozos existenciales. Para ilustrar todo lo anterior traigo a colación el siguiente minicuento: 

Reencuentro

La mujer le dejó saber con la mirada que quería decirle algo. Leoncio accedió, y cuando ella se apeó del bus él hizo lo mismo. La siguió a corta pero discreta distancia, y luego de algunas cuadras la mujer se volvió. Sostenía con mano firme una pistola. Leoncio reconoció entonces a la mujer ultrajada en un sueño y descubrió en sus ojos la venganza. 

–Todo fue un sueño –le dijo–. En un sueño nada tiene importancia.
–Depende de quién sueñe –dijo la mujer–. Este también es un sueño. 

Luis Fayad (Colombia)

Historia

1. Leoncio sueña que ultraja a una mujer.
2. La mujer sueña que se encuentra a Leoncio en un bus y hace que lo siga.
3. La mujer, con una pistola, lo enfrenta.
4. Leoncio reconoce a la mujer y le dice que en un sueño nada tiene importancia.
5. La mujer anuncia que este es su sueño.

El minicuento se alimenta de todos los géneros literarios y no literarios posibles. Puede ser escrito como una carta, como un ensayo, como una fábula, como una sentencia, como un poema, como manuales de instrucciones, como una simple lista o enumeración, como una noticia periodística, como un mito, como una definición de un diccionario, como un diario, etc., etc., pero sólo lo reconocemos, como se señala antes, si podemos levantarle una historia cerrada, precisa, coherente.

Así mismo su temática es variada: puede hablar de sueños, paradojas, sátiras, humor; recrear y adaptar mitos o inventarlos; retoma pasajes de la literatura, de la historia, cosmogonías y biografías; concibe zoologías y biologías fantásticas; se alimenta de la tradición oral, y habla, claro está, de todas las pasiones humanas: el amor, la traición, la ambición, la guerra, la dignidad, el duelo, el conocimiento, en fin, de todos los temas que abarquen nuestra imaginación.

Del minicuento sólo sabemos que en él “no cabe ni el chiste ni las divagaciones: debe ser de gran pulcritud en el lenguaje, preciso en sus imágenes, ajeno a los decorados. El minicuento apunta hacia la evocación de un mundo subyacente que cuestiona al lector, lo obliga a múltiples lecturas y le revela situaciones extrañas, imprevistas o cotidianas”.

En Colombia su origen, como género, es reciente. En 1980 apareció en Cali, Ekuóreo, revista de minicuentos, considerada la primera en Hispanoamérica dedicada exclusivamente a la difusión de este género. Con Ekuóreo pretendimos no sólo la difusión, sino la formación de narradores empeñados en su escritura. Por esa razón intentamos, desde minicuentos clásicos, mostrar las reglas de juego de ese hijo olvidado de la literatura. 

Esta tarea utópica logró que un puñado de escritores consideraran esta posibilidad: Evelio José Rosero, Triunfo Arciniegas, Juan Carlos Moyano, Gabriel Jaime Alzate, Jaime Vélez, Leopoldo Berdella, Javier Tafur, Rubén Vélez y tantos otros, crecieron con la revista.

Entre los amigos cercanos que nos facilitaron sus textos, redescubriendo su importancia y valor, estuvieron Manuel Mejía Vallejo, Fanny Buitrago, Mario Escobar Velásquez, Elkin Restrepo, Jotamario Arbeláez, William Ospina, Jairo Aníbal Niño, Héctor Rojas Erazo y Luis Fayad.

Últimamente el minicuento en Colombia se ha acercado hacia una tendencia realista logrando mostrar momentos reveladores, de gran tensión, momentos comprimidos que señalan desde lo cotidiano la historia reciente del país. 

Harold Kremer 

Nació en Buga, Valle, en 1955. Cuentista y cronista, dirige la revista Ekuóreo, dedicada al minicuento. También es autor de las antologías del cuento vallecaucano, del minicuento y del cuento colombiano. Ha ganado el Premio Nacional de Cuento de la Universidad de Medellín, el Premio Casa de la Cultura de San Andrés y el X Concurso del Cuento Breve del Municipio de Samaná, y publicado los libros de cuentos La noche más larga, Rumor de mar, El prisionero de papá, La cajita cuadrada, El combate y El enano más fuerte del mundo. Tiene una novela inédita. Es profesor universitario y dirige talleres de cuento y de crónica.

EL DERRUMBADO: SILENCIO E HISTORIA


 Sitio histórico fue donde se llevó a cabo la batalla del 22 de febrero de 1860.
Comandada por el general José María Obando quien fue el encargado de debelar la rebelión conservadora del norte del Valle del Cauca.

19 de junio de 2008

DESPUÉS DE ESCRIBIR, BUENO ES DEGUSTAR




"La minificción es la clave del futuro de la lectura, pues en cada minitexto se están creando, tal vez, las estrategias de lectura que nos esperan a la vuelta del milenio".
Lauro Zabala


Leer un texto quiere decir convertirlo en sonidos, en voz alta o en la imaginación, sílaba por sílaba en la lectura lenta o a grandes rasgos en la rápida, acostumbrada en las culturas altamente tecnológicas. La escritura nunca puede prescindir de la oralidad.
                                                                                                                                        Walter J. Ong


"No hay recetas mágicas. Cada escuela, en función de las características personales y culturales del alumnado y del contexto social en que se inserta, debe inventar las estrategias más adecuadas para crear en torno a ella una comunidad de lectores y escritores, y para persuadir a los estudiantes de que leer y escribir son actividades sociales y no sólo tareas escolares".


(Luz Elena Rodríguez y Carlos Sánchez Lozano. En entrevista a Carlos Lomas)


NUESTROS PRIMEROS MICRO RELATOS:

LOS PERROS DEL COMISARIO


Siempre fueron fieles al comisario en sus labores de hacer el bien a la fuerza. Un día inexplicablemente el comisario los trató muy mal; por esta razón los perros hicieron una reunión y decidieron vengarse atacándolo cuando menos lo esperara.


Gissell Patiño Hoyos (Grado 8.1)

EL GATO VOLADOR


En una noche oscura


un gato buscaba que cenar.


De repente vio una paloma


que no podía volar.


Días después,


¡Vaya sorpresa


se llevó el comensal!


ya no tenía patas,


sino alas


para planear.


Mayra Alejandra Cardona (Grado 8.1)


SORDERA


Una mariposa se posó sobre una flor, y de pronto, una avispa con su aguijón la atacó. Otra que por allí volaba le preguntó:
_¿Te picó?
_Me acarició.
Paola Andrea Díaz (grado 8.1)

ARCO IRIS


Sus colores hicieron que se volviera muy famoso en todo el océano; sin embargo, vivía acomplejado. Por esta razón decidió ahogarse en un vaso de agua.


Mayra Alejandra Cardona (Grado 8.1)


JUEGO


El balón cayó donde descansan las viejas glorias. Todos, incluyendo a su dueño, decidieron que fuera por él; así me temblaran más las piernas. Entré. Solo que cuando ya lo tenía en mi poder, un esqueleto proponía a los demás que aprovecharan para jugar al bobito.


Juan Sebastián Castillo Patiño

VISITA INESPERADA

Una noche no conseguía dormir. De pronto, distinguí una luz a través de la ventana, luego escuché ruidos en el techo. ¿ Qué hacer?, atemorizado subí los escalones que van hacia la terraza y lo que vi no lo podía creer: era Artificius. Bastó sólo una mirada para saber que podía viajar con él. Me divertí mucho esa noche y cuando regresamos a casa, le pregunté si podía volver a hacerlo. él sonrió, fue cuando desperté. Encontré una nota que decía: ¿Te gustó el paseo ?
Brian Figueroa Hoyos (Grado 7.4)
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CUESTIONARIO PARA GRANDES CUENTISTAS



El profesor y crítico literario Betuel Bonilla me mandó un cuestionario sobre la poética del cuento. Aquí van sus preguntas y mis respuestas.

Tal parece que el diez es el número de los cuentistas, al menos si partimos de los decálogos de Quiroga, Onetti y Bolaño. Tal parece que diez puntos son suficientes para razonar sobre el oficio de escribir cuentos. Entonces, nada más pertinente que diez preguntas, formuladas a diez grandes cuentistas, para que en diez renglones nos compartan los secretos de su quehacer, su apreciación sobre el oficio y el género del cuento.

1.  El racionalista Platón planteó en Ion, su diálogo de juventud —lo pensó para la poesía—, que en la creación opera algo así como la inspiración, es decir, un argumento claramente romántico. El romántico Poe, por el contrario, en su “Método de la composición”, plantea la tesis de la creación como algo sumamente racional, de puro oficio. ¿Cómo opera esto en tu creación, cómo concilias los dos elementos en el momento en que decides que vas a escribir un cuento? 

     - Nadie niega que el trabajo, ese “noventa por ciento de transpiración”, es el elemento clave en el proceso de la creación. Pero también es cierto que hay días más fecundos que otros y que a veces un autor escribe cosas extraordinarias que no corresponden a su manera de escribir y de pensar. La única explicación que se me ocurre para explicar estos momentos se llama inspiración. Dejarle este mérito a las musas es cursi, amén de injusto, lo acepto. Pero negar ese misterio o reducirlo todo a cuestión de sinapsis y axones me parece simplista, amén de antirromántico.
 
2.  Aunque el problema de las definiciones tiene siempre sus dificultades, podrías definir, aunque sea de manera provisoria, qué es para ti un cuento. 

   -Los cuentos deben ser tensos y tener un final (que haya o no un comienzo, es negociable). El buen cuento puede tener frases sin verbo, prescindir de la poesía, de los finales brillantes, de lo que usted quiera, pero no de tensión. Sin ella, el “cuento” es un bodegón, una postal, un fragmento de novela, un merengón literario.

3.  Algunos escritores dicen andar libreta en mano a la caza de fragmentos de la realidad que les puedan servir como disparadores para la escritura. Otros afirman que la imagen simplemente llega y ya, está la semilla del cuento. En tu caso ¿cuál es ese momento inicial para la escritura de tus cuentos? 

    -Bueno, yo no cargo libreta, mi exhibicionismo no ha llegado a esos extremos… A veces el cuento está tirado en la calle y sólo es cuestión de recogerlo. En ocasiones se obra more geometrico: nos decimos: la lotería (o el sexo, o el homicidio, o la sabiduría) es una obsesión universal, y a partir de esa nada inventamos un mundo. El “momento inicial para la escritura” es demasiado serio como para estar improvisando. Por eso le doy vueltas al asunto en la cabeza unos días y sólo cuando tengo un cigoto sólido me atrevo a coger papel y lápiz. Como ves, puros nervios, querido Betuel, otro misterio del oficio.

4.  En esa biblioteca de preferencias que todos tenemos, parafraseando a Borges, ¿cuáles son esos diez cuentos memorables que no podemos dejar de leer? 

    -Continuidad de los parques (Cortázar), Taibel y el demonio (Singer), Tlön, Uqbar, orbis tertius (Borges), La aventura de Tse-i-La (Villiers de L’isle Adam), Necesitaba una historia de amor para contarla (Roberto Rubiano), El rey del Honka monka (Tomás González), La última carta (José Zuleta), A la diestra de Dios Padre (Tomás carrasquilla) Al final del coche cama (Óscar Collazos), Un recuerdo de navidad (Truman Capote), La sangre en el Jardín (Ramón Gómez de la Serna), Enoch Soames (Max Beerbhom), Los ganadores de mañana (Holloway Horn), El brujo postergado (don Juan manuel).

5. He leído en alguna parte que Roberto Arlt no era lo que se dice un buen escritor, incluso, se afirma que escribía mal; sin embargo, qué cuentos los suyos, cómo nos llegan hasta el fondo. ¿Cómo es posible eso? En tu caso ¿en qué te fijas a la hora de juzgar el mérito de un buen cuento? 

     -Cortázar inventó el término significación para explicar (o explicarse a sí mismo) su amor por los cuentos malos, como los de Arlt y Chejov. Bueno, soy injusto, Arlt no es tan malo como Chejov… pero ¿cuál era la pregunta? Ah, gracias. Hasta la semana pasada pensé que los cuentos de ingenio eran lo máximo. Hoy he entendido que el “cuadrivium” precisión, humanidad, cinismo y tensión es suficiente. Es decir, que cuentos sin ingenio pero cargados de humanidad y buena prosa (por ejemplo Cartas a mamá, de Cortázar) pueden llegar a ser inolvidables.

6.  La idea del libro de cuentos “redondo” es casi un espejismo, una ilusión. Leemos en algún libro un buen cuento y de repente, el siguiente, ya no nos gusta tanto. Podrías indicarnos cuáles son esos diez libros de cuentos redondos, en el que ninguna pieza falla. 

    -Tal vez las antologías que compilaba Hitchcock sean los únicos libros de cuento rigurosamente esféricos. Pero estoy seguro de que los deslices de libros como Borges, Cortazar, Poe, Bashevis Singer, Capote y Steinbeck son imperceptibles, y que sus errores tienden a cero. 

7.  Un problema con los cuentos es la poca difusión, la poca circulación, como si pareciera que un cuentista no es digno de habitar en el canon literario. ¿A qué crees que de deba esa especie de paternalismo de la novela sobre el cuento? 

      -No lo sé. Tal vez todo se deba mal gusto de la especie. Un cuento –alguien lo dijo– es una novela depurada de ripios.

8.  Podrías plantear, otra vez de manera provisoria, una especie de decálogo personal del género. 

      -a) el argumento es el protagonista. b) sin tensión no hay cuento. c) los personajes no tienen que estar muy definidos. d) el final puede ser previsible pero no lánguido. e) las soluciones oníricas hieden. f) las sobrenaturales decepcionan. g) los temas edificantes (amistad, ecología, socialismo, etc) son “salaos”. h) en cambio los asuntos viles funcionan divinamente. i) nunca meta 14 personajes en el primer párrafo. j) no imite a los maestros: sus limitaciones quedarán en la más estruendosa evidencia. k) si esto le parece muy complicado, haga novelas: hasta los novelistas pueden.

9.  En el momento de la escritura parece existir una especie de pulso con el tema para decidir entre el cuento y la novela. ¿Cómo sabes tú que el tema que tienes entre manos da para un cuento, por ejemplo, y no para una novela? 

    -Es fácil: con la literatura sólo se puede hacer tres cosas pensar, cantar o contar. Cuando quiero pensar hago ensayos, si tengo una emoción atravesada escribo un poema, y si quiero contar algo echo mano de la narrativa, a saber: si tengo un buen argumento hago un cuento; cuando sólo tengo deudas, escribo novelas.

10. ¿Podrías sugerirnos diez pequeñas ideas para que los jóvenes cuentistas se ejerciten en la escritura de cuentos? 

     -El encuentro de Bolívar y San Martín; un jugador de póker que se juega la plata de su patrón, ¡y pierde!; por pura broma le propones salir a la más divina del colegio… ¡y acepta!; Pepe, el chico más popular del colegio, empieza a sentir una atracción irresistible por Mauricio, su mejor amigo; mañana es la final del campeonato, tú eres el goleador, un mafioso te manda una suma que te marea para que no la metas; un borracho te regala el argumento del mejor cuento del mundo y se te olvida; anoche descubriste que tu novia es una prepago; sólo tú perdiste el año en la escuela, todos tus amigos se irán para el colegio; el comandante Santos te ordena poner una bomba en la ciudad (tú puedes escoger el punto).

SOBRE EL AUTOR:

JULIO CÉSAR LONDOÑO. Vivo en una pieza de una casa de Palmira. Todas las mañanas viajo hasta el patio, donde construí un estudio junto al palo de chirimoyas. Allí escribo cuentos, ensayos y artículos de prensa. Gozo de cierto prestigio en la cuadra desde que gané el Premio Juan Rulfo en París (1998). Escribo en todos los medios nacionales, y en todos me pagan una miseria por mi trabajo. Por fortuna no saben que me divierto tanto escribiendo que estaría dispuesto a pagarles porque me dejaran hacerlo. Doy gracias a la vida por ser esa cosa exótica, pedante y casi feliz, un hombre de letras.




DESTRUIR UN LIBRO ES UN ATENTADO
ECOLÓGICO CONTRA LA NATURALEZA
MENTAL DEL HOMBRE.
guillercastillo

17 de mayo de 2008

PROYECTO DE AULA



EL MICRO RELATO COMO RECURSO PEDAGÓGICO PARA LA LECTURA Y ESCRITURA DE TEXTOS NARRATIVOS EN ESPAÑOL LENGUA MATERNA (O LENGUA EXTRANJERA)
Objetivos Generales
  • Producir textos literios o de intensión literaria, observando las características formales de los distintos géneros e intentando buscar un estilo de expresión propio.
  • Disfrutar de la lectura y la escritura siendo formas de comunicación y fuentes de enriquecimiento cultural y de placer personal.

Objetivos Específicos
  • Contribuir al desarrollo de las habilidades orales y escritas a partir del micro relato.
  • Utilizar, en la producción de textos orales y escritos , la tecnología como recurso didáctico.
ANTOLOGÍA DE MICRO RELATOS PRODUCIDOS POR ESTUDIANTES DEL CICLO BÁSICA PRIMARIA Y BÁSICA SECUNDARIA PARTICIPANTES EN EL PROYECTO:



























SORPRESA

Una colonia de hormigas fué atacada por un comando de grillos que venían de lejanas tierras. Como es costumbre sonó la alarma y todas las hormigas salieron como locas a defenderse. Los grillos desde el aire se reían de ver aquel ejército tan disparatado. Era tanta la risa que los grillos se caían al suelo; entonces las hormigas los atacaban uno por uno hasta vencerlos a todos.
Juan Sebastián Castillo Patiño ( 10 años)

HERENCIA

El gaitero Alejo Fernández se fué para una parranda porque su centenaria progenitora le dejó como único legado seguir leyendo el mundo al compás de las tamboras hembras.

Ricardopuñoyletra

MANUAL DE TECNICAS NARRATIVAS


TEMA No 1


  • Buscar un lugar donde se pueda escribir sin demasiadas interrupciones.
  • Planificar el tiempo y reservar una hora para la escritura.
  • Entrar en la escritura con el mismo espíritu con el que un niño entra en el juego.
  • Sumergirse en la escritura hasta que solo exista el cuaderno y yo.
  • Encontrar el tiempo y lugar más apropiado para mí. Probar en distinto lugares y a distintas horas.
  • Probar a escribir con distinto materiales (cuadernos, lápices, ordenador…)
  • No hay lugares, tiempo o materiales que sean mejores que otros. Valen los que a mi me sirvan.
  • Y a veces conviene variar.


TEMA Nº 2
  • Los buenos argumentos están por todas partes, pero hay que desarrollar la facultad de saber verlos. Hay que tratar de mirar la realidad tratando de ver lo que hay más allá de todas las cosas.
  • Las buenas historias salen a buscarme y reclaman mi atención. Debo afinar el oído y aprender a escucharlas. Es la musa y la relación con ella debe ser de buena amistad.
  • Cuando se presente una idea original o algo aprovechable, debo fijarla escribiéndola en algún sitio. A veces con una sola palabra basta.
  • El germen de una historia puede estar en un personaje, una situación, un objeto, una mirada…La historia no esta completa, pero ya empieza a ser posible que exista en un futuro.
  • No salir desnudo a la calle. Llevar siempre un pequeño cuaderno y un bolígrafo
TEMA Nº 3
  • Tengo que asumir el papel de ser intérprete de mi realidad personal y social. He dejarme guiar por mi intuición a la hora de percibir y sentir.
  • Tengo que bucear en mi interior mientras haya algo esperando salir a la luz.
  • Otorgar a la realidad el nuevo sentido de tu traducción personal.
  • He de buscar matizar la realidad con un lenguaje fluido, elocuente, capaz de causar la impresión de una nueva interpretación por cuenta del lector.
  • No perder nunca de vista la esencia.
  • Entrenar metáforas de largo alcance. Si la infancia fue divertida transubstanciar tu casa en una carretera de circo, si fue triste inventar que vivías en una funeraria.

TEMA Nº 4
  • La página en blanco actúa siempre como el espejo de tu temor a escribir.
  • Esta allí para reflejar tu desconfianza. El miedo paraliza y bloquea, o mueve e incita. ¿Qué escoger? Hay que desafiar cada día a ese enemigo con un plan ordenado.
  • No sentarme a que alguna musa me dicte lo que tengo que escribir. Ni a estar más inspirado que nunca o en un trance de rapto creativo. Simplemente escribe.
  • Convertir a mi crítico interno en un aliado, en un cómplice. Que espíe detrás de mi hombro, pero cuando sea necesario darle un codazo para que se aparte, no dudarlo ni un segundo. Hazlo.
  • Escribir por placer. Refugiarme en la creación literaria como lo haría para
    disfrutar del plato más suculento o del más cálido y reconfortante de los abrazos.


TEMA Nº 5
  • Tengo las cualidades innatas para ser escritor, pero tengo que potenciarlas.

  • Ejercitar la imaginación, la observación y la memoria. Interesarse por todo lo que tengo a mí alrededor, preguntar sin descanso y leer todo lo que caiga entre mis manos.





  • Revisar las opciones de formación de escritor que se ajustan más a mis expectativas.





  • Convertirme en documentalista. Bucear en bibliotecas, quioscos e Internet. Aprender a extraer de lo bueno, lo mejor. Ser selectivo. No irme por las ramas.





  • Ser disciplinado, pero sin castigarme. Buscar el equilibrio a través del placer de la escritura.


  • (por Fraylesco)

    23 de abril de 2008

    DEL QUIJOTE: FUENTE INAGOTABLE




    A buen callar llaman Sancho.



    Bien predica quien bien vive.


    Cada uno es hijo de sus obras.


    Desnudo nací, desnudo me hallo, ni pierdo ni gano.


    El retirar no es huir, ni el esperar es cordura.


    Haz lo que tu amo te manda, y siéntate con él a la mesa.


    Ir por los cerros de Úbeda.


    Júntate a los buenos, y serás uno de ellos.


    Lo que veo por los ojos, con el dedo lo señalo.


    Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.


    Nadie nace enseñado.


    Ojos que no ven, corazón que no quiebra.


    Por el hilo se sacará el ovillo.


    Quitando la causa cesa el efecto.


    Ruin sea quien por ruin se tiene.


    Sobre un huevo pone la gallina.


    Tantas letras tiene un sí, como un no.


    Un asno cargado de oro sube ligero por una montaña.


    Viva quien vence.


    Yo le bailaré el agua delante.


    En: Refranero del Quijote. Diego Renato Salazar. UAC: 2000

    _________________________________________________

    A Don Quijote

    Buen señor don Quijote, escuálido manchego
    setenta veces siete lleno de soledad:
    siendo pálida cera tú derrotaste al fuego
    y siendo limitado fuiste la inmensidad.

    Buen señor don Quijote, desahuciado andariego
    setenta veces siete soberbio en tu humildad:
    tu flaco rocinante tuvo que morir ciego
    de ver sobre tus huesos crecer la claridad.

    Buen señor don Quijote: tu soledad podría
    llenar todo los cántaros donde recoge el día
    ese vino de olvidos que añeja el corazón.

    Buen señor don Quijote: desanda tu camino
    que aquí, cerca a mi alma, se te quedó un molino
    y sancho está moliendo mi trigo de ilusión.

    Jorge Robledo Ortiz (Colombiano)

    16 de abril de 2008

    AUGUSTO MONTERROSO Y EL DECÁLOGO DEL ESCRITOR


    Primero. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.


    Segundo. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

    Tercero. En ninguna circunstancia olvides el célebre dictatum: En la literatura no hay nada escrito.

    Cuarto. Lo que puedas decir con cien palabras, dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

    Quinto. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

    Sexto. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita, pues, dormir con Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

    Séptimo. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta El Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

    Octavo. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de esas dos únicas fuentes.

    Noveno. Cree en ti, pero no tanto. Duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

    Décimo. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

    Undécimo. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

    Duodécimo. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá de tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

    9 de abril de 2008

    MIS INÉDITOS...



    ¿DE DÓNDE VIENE EL SALARIO?

    Entre los antiguos romanos la sal era tan preciosa como el dinero mismo. Los soldados recibían su pago, equivalente a una ración de sal, la que llamaban “salarium”. Hoy, no tener sal en casa es señal de mal augurio, sobretodo cuando el reajuste salarial mínimo ilegal vigente es establecido por decreto.


    DELICADA TELA DE JUICIO

    Los sastres de palacio disfrazados de mercaderes no lograron engañar al rey con la nueva colección de delicados trajes. Era evidente que los ineptos de su corte no lo verían. En realidad, el mirón era el rey que buscaba algo a cambio, una satisfacción que recompensara su curiosidad porque a todo voyerista que se descubriera no se le castigaba, sino que se le invitaba.

    DESEO

    El hada le dijo con voz angelical: “Pídeme un deseo, cierra suave y lentamente los ojos y sopla hacia el candelabro para que se haga realidad”. Cerró los ojos, pidió el deseo y no vio nada, todo era oscuridad.

    EL TATUAJE

    Supo que la escritura es derivación del dibujo, por tal razón, se hizo tatuar el nombre en la piel como un artificio de su propio nombre.




    LA CIUDAD-FORTALEZA




    El aspecto fortificado y compacto de la ciudad amurallada de Kowloon no es casualidad, gracias a una charla entre Marco Polo, Kublai Khan e Italo Calvino, se construyó una “ciudad imposible” de características únicas y asombrosas. La ciudad se convirtió en un gran edificio.©

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