23 de abril de 2008

DEL QUIJOTE: FUENTE INAGOTABLE




A buen callar llaman Sancho.



Bien predica quien bien vive.


Cada uno es hijo de sus obras.


Desnudo nací, desnudo me hallo, ni pierdo ni gano.


El retirar no es huir, ni el esperar es cordura.


Haz lo que tu amo te manda, y siéntate con él a la mesa.


Ir por los cerros de Úbeda.


Júntate a los buenos, y serás uno de ellos.


Lo que veo por los ojos, con el dedo lo señalo.


Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.


Nadie nace enseñado.


Ojos que no ven, corazón que no quiebra.


Por el hilo se sacará el ovillo.


Quitando la causa cesa el efecto.


Ruin sea quien por ruin se tiene.


Sobre un huevo pone la gallina.


Tantas letras tiene un sí, como un no.


Un asno cargado de oro sube ligero por una montaña.


Viva quien vence.


Yo le bailaré el agua delante.


En: Refranero del Quijote. Diego Renato Salazar. UAC: 2000

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A Don Quijote

Buen señor don Quijote, escuálido manchego
setenta veces siete lleno de soledad:
siendo pálida cera tú derrotaste al fuego
y siendo limitado fuiste la inmensidad.

Buen señor don Quijote, desahuciado andariego
setenta veces siete soberbio en tu humildad:
tu flaco rocinante tuvo que morir ciego
de ver sobre tus huesos crecer la claridad.

Buen señor don Quijote: tu soledad podría
llenar todo los cántaros donde recoge el día
ese vino de olvidos que añeja el corazón.

Buen señor don Quijote: desanda tu camino
que aquí, cerca a mi alma, se te quedó un molino
y sancho está moliendo mi trigo de ilusión.

Jorge Robledo Ortiz (Colombiano)

16 de abril de 2008

AUGUSTO MONTERROSO Y EL DECÁLOGO DEL ESCRITOR


Primero. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.


Segundo. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero. En ninguna circunstancia olvides el célebre dictatum: En la literatura no hay nada escrito.

Cuarto. Lo que puedas decir con cien palabras, dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita, pues, dormir con Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta El Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de esas dos únicas fuentes.

Noveno. Cree en ti, pero no tanto. Duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá de tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

9 de abril de 2008

MIS INÉDITOS...



¿DE DÓNDE VIENE EL SALARIO?

Entre los antiguos romanos la sal era tan preciosa como el dinero mismo. Los soldados recibían su pago, equivalente a una ración de sal, la que llamaban “salarium”. Hoy, no tener sal en casa es señal de mal augurio, sobretodo cuando el reajuste salarial mínimo ilegal vigente es establecido por decreto.


DELICADA TELA DE JUICIO

Los sastres de palacio disfrazados de mercaderes no lograron engañar al rey con la nueva colección de delicados trajes. Era evidente que los ineptos de su corte no lo verían. En realidad, el mirón era el rey que buscaba algo a cambio, una satisfacción que recompensara su curiosidad porque a todo voyerista que se descubriera no se le castigaba, sino que se le invitaba.

DESEO

El hada le dijo con voz angelical: “Pídeme un deseo, cierra suave y lentamente los ojos y sopla hacia el candelabro para que se haga realidad”. Cerró los ojos, pidió el deseo y no vio nada, todo era oscuridad.

EL TATUAJE

Supo que la escritura es derivación del dibujo, por tal razón, se hizo tatuar el nombre en la piel como un artificio de su propio nombre.




LA CIUDAD-FORTALEZA




El aspecto fortificado y compacto de la ciudad amurallada de Kowloon no es casualidad, gracias a una charla entre Marco Polo, Kublai Khan e Italo Calvino, se construyó una “ciudad imposible” de características únicas y asombrosas. La ciudad se convirtió en un gran edificio.©

DECÁLOGO PARA ESCRIBIR MICRO CUENTOS



1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.

http://www.escueladeescritores.com/concurso-cadena-ser#decalogo


CONSEJOS PARA ESCRIBIR MAL - PAUL W. MERILL

>> ...Una mala redacción es tan común que cualquier persona instruida debiera saber algo acerca de ella. Muchos científicos redactan pobremente, pero quizás sólo por intuición, sin percibir claramente cómo logran sus resultados.


Un artículo sobre las bases de la mala redacción podría ayudar a que cobren conciencia del arte de escribir mal. Todo autor se considera bien calificado para redactar mal un artículo, ya que puede escribir mal sin siquiera intentarlo.

El estudiante promedio encuentra sorprendentemente fácil aprender los trucos esenciales de una mala redacción, pero para hacerla en forma coherente deben conocerse unos cuantos principios esenciales: 1) olvide al lector, 2) sea tedioso, vago y grandilocuente, y 3) no revise.


1) OLVIDE AL LECTOR

El mundo está dividido en dos grandes grupos: usted y los demás. Un poco de oscuridad o tortuosidad alredactar mantendrá a los otros a distancia segura; si se acercan pueden ver demasiado. Redacte como si escribiera un diario personal, mantenga su mente concentrada en el tema sin pensar en el lector. Usted, el tema y el lector forman un mal triángulo que debe evitar. Esto es fundamental; tomar en consideración la probable reacción del lector es una seria amenaza a la mala redacción; aún más, requiere de esfuerzo mental considerable.

Un argumento lógico es que si usted escribe suficientemente mal, tendrá tan pocos lectores que no merecerán esfuerzo alguno. Olvide al lector siempre que pueda. Si el título de un artículo, por ejemplo, significa algo para usted, suspenda ahí el escrito; no lo piense más, porque si el título desconcierta o desorienta al lector, usted ha ganado el primer asalto. En igual forma, el resto del artículo debe escribirlo para usted mismo, no para el lector.

Practique una técnica de cara dura, manteniendo todos los hechos e ideas en el mismo nivel, o dándoles el mismo énfasis, sin indicaciones sobre la importancia relativa y sin intentar una secuencia lógica.

Use frases largas que contengan muchas ideas débilmente relacionadas entre sí. La conjunción "y" es el lazo de unión de empleo más frecuente en una mala redacción, ya que no indica causa o efecto, ni distingue entre las ideas principales y las subordinadas. Rara vez en la mala redacción aparece porque, o punto y coma, puesto que ambos son remplazados por "y". Jamás aparece punto y seguido, por lo que no debe usted emplearlo nunca, por ningún motivo, si quiere escribir mal. Esto no es todo, necesita usted disfrazar las transiciones del pensamiento. Evite palabras de conexión como además, por otra parte, sin embargo.

Si es capaz de resistir la tentación de dar una señal de cambio de pensamiento, use como quiera que sea. Una buena oración empieza con el sujeto o con una frase especialmente significativa. El antecedente oculto es un truco común de la mala redacción; use un pronombre para referirse a un nombre muy lejano, o para uno francamente subordinado en el pensamiento o en la sintaxis; el pronombre deberá referirse a algo no expresado directamente.

Si desea realizar un pequeño juego, ofrézcale al lector como carnada el antecedente equivocado y quedará admirado de cuán fácilmente lo pesca. Al olvidar al lector evite la construcción paralela, la frase equivalente más sencilla, la cual, al proporcionar el símil, aclara el sentido de lo escrito. No hay necesidad de citar ejemplos, ni casos concretos que orienten la imaginación del lector para comprender las afirmaciones generales y abstractas.

Debe haber sido un alma cándida la que dijo: "Cuando el pensamiento es paralelo, hagamos las oraciones paralelas". Usted sea más complicado, inesperado e inconsecuente. Escriba: "A está relacionado con B". "Hay una relación entre C y D". "Entre E y F existe una relación". La dificultad del lector será tanto mayor cuanto más complejas sean las oraciones paralelas y hasta parecerá que no hay ningún paralelismo. En cualquier escrito técnico omita unos cuantos detalles, sobre todo aquellos detalles que la mayor parte de los lectores necesitan saber.

Puesto que usted tuvo que descubrir cosas por el camino difícil, ¿por qué hacerlas fácil para el lector? Evite definir los símbolos. Nunca especifique las unidades de los datos que presenta y, por supuesto, será cuestión de amor propio el dar valores numéricos de las constantes en las fórmulas. Con estas omisiones algunos escritos resultarán demasiado cortos, pero puede alargarlos explicando cosas que no necesitan explicación. Al describir, preste especial atención a los títulos que se explican por sí mismos, y deje al lector que averigüe el significado de Pr'.


2) SEA TEDIOSO, VAGO Y GRANDILOCUENTE



Los pecados capitales de la mala redacción son sencillez y concisión. Evite ser específico; esto imita. Use bastante verborrea: incluya palabras y oraciones superfluas. Un pensamiento árido le sugiere al escritor que la verborrea sirve en cierta forma como un pretexto o aun como un halo místico por medio del cual puede glorificarse una idea.

Una nube de palabras sirve para ocultar los defectos de la observación o el análisis, bien por la oscuridad que provoca o porque distrae la atención del lector. Introduzca nombres abstractos en cualquier instante, diciendo por ejemplo: "LA MAGNITUD DEL MOVIMIENTO en una DIRECCIÓN hacia abajo no es de consideración".

Haga uso frecuente de las palabras CASO, CARÁCTER, CONDICIÓN, PRIMERO Y ÚLTIMO, TIPO, TAL, MUY. Abuse de los gerundios, y empiece con ellos las oraciones más largas. La mala redacción como el buen fútbol, es deslumbrante, pero no contiene información. Se usan con frecuencia los adjetivos para aturdir al lector; no es difícil hacerlos ostentosos o hiperbólicos; por lo menos pueden ser floridos o inexactos.

Palabrerío En lugar de escribir como en la Biblia: "Dad al César lo que es del César", escriba: "Se deberá considerar apropiado desde un punto de vista moral o ético, en el caso del César, proporcionar a ese potentado todos aquellos objetos y materiales de cualquier tipo o carácter en que pueda comprobarse que su fuente original sea del dominio del citado". (Es lo mismo, pero ¿lo entendió?) En lugar de decir en el lenguaje sencillo de Shakespeare: "No soy orador como Bruto", escriba: "El que habla no es lo que puede llamarse un adepto a la profesión de la oratoria, lo que puede decirse del señor Bruto".

En vez de escribir con concisión: "Las fechas de varias observaciones son dudosas", escriba : "Empero, se debe mencionar que, en el caso de varias observaciones, hay lugar para una duda considerable respecto a la exactitud de las fechas en que aquéllas fueran realizadas". En vez de escribir en forma razonable: "Ocurren cambios excepcionalmente rápidos en el país", escriba: "Ocurren en el contexto del país cambios que son verdaderamente excepcionales respecto a la rapidez de su acontecimiento".

En vez de escribir sin dramatismo: "Aparecerán dificultades matemáticas y de observación", escriba: "Se encontrarán dificultades formidables tanto de tipo matemático como observacionales". En vez de escribir: "Dos comunidades cambiaron con rapidez", escriba : "Hay dos casos en los cuales las comunidades cambiaron con una rapidez considerable".

En vez de escribir: "Tres grupos tienen ingresos inferiores al ingreso medio", escriba : "En tres casos el ingreso de los grupos es inferior al ingreso medio".


3) NO REVISE


Escriba apresuradamente, de preferencia cuando esté cansado. Hágalo sin plan, escriba los puntos conforme se le ocurran. Jamás reescriba o redacte más de una vez el mismo texto. Así el artículo será espontáneo, y pobre. Entregue su manuscrito en el momento de terminarlo.
Releerlo pocos días después podría llevarlo a correcciones que rara vez empeoran el escrito. Si usted proporciona su manuscrito a colegas (una mala práctica), no preste atención a las críticas y comentarios. Más tarde, resista toda sugerencia del editor.

Debe ser fuerte e infalible, no deje que nadie doblegue su personalidad. El crítico trata de molestarlo por algún motivo oculto, inconfesable: la probabilidad que tiene de mejorar su escrito es tan grande que debe estar siempre en guardia.


SUGERENCIA FINAL PARA UNA MALA REDACCION: NO LEA.

("Las bases para una mala redacción" de Paul W. Merill, incluido en Redacción aplicada, de la Lic. Guillermina Baena Paz, México, Ed. Mexicanos Unidos, l98O.) <<

29 de marzo de 2008

APROXIMACIÓN A UNA OBRA DE IMAGINACIÓN RAZONADA







No escribimos una historia según el orden de los tiempos, 
sino la sucesión de las ideas“que nos atormentan”.
Proudhon.

El más grande regalo que puede ofrecerse a un amigo es acudir ante su llamado como la sangre a la herida para hablar de él en voz alta. Así debo referirme a mi amigo Arley Betancourt Martínez y a su novela El Visitante. Aunque ambos son una misma razón para dirigirme a ustedes, debo decirles que Arley vive conjurando sortilegios para alcanzar la felicidad y su novela es la personificación viva del hastío de la vida.

En consecuencia, es preciso recordar que “todo lo que uno dice proviene en realidad del otro (…), de sus más hondas convicciones”. Y eso es cuanto intentaré decirles, conociendo la callada capacidad que tiene Arley para el difícil arte de transpirar ideas y su facilidad para crear palabras o mundos posibles como metáforas, para enfatizarnos antiguas verdades en las cuales él ha creído siempre.

Ahora, hablemos de la novela, o mejor, de Kozliak como “la voluntad de dominar, (siendo) la sublimación de la voluntad de vivir, la violencia, la esclavitud, la dureza, lo brutal y lo malo, y tiránico que posee el hombre” de una u otra forma. Estas son las razones por las cuales El Visitante critica a los salvadores del mundo, que no hacen que menoscabar la pureza del hombre, cuando como sumos sacerdotes, lo someten y lo debilitan suscitando en él la “conciencia del pecado”. Es allí donde la moral resulta ser un contrasentido por que trata de modelar al hombre sobre esquemas fijos como si fueran “simples extensiones de sus sentidos o de sus cuerpos.” (p.15) Kozliak, bien podría ser Meursault, el protagonista de El Extranjero de Albert Camus, porque ambos son dos hombres que no son de aquí, ni de allí, de esta o aquella época o de otra nueva: no tienen sexo, ni patria, son una idea, En fin, los dos son un no hombre. Un par de extraños en la vida, viven al margen de ella y se dejan influenciar por ella, en una ciudad que “le pareció una gran jaula con gente aparentemente domesticada.” (p.18) y salvaje, cuando vio “dos cuerpos desnudos devorándose, rodando por una alfombra como poseídos por espíritus bestiales.” (p. 19) para atender a sus instintos primarios.

Pero Kozliak, a pesar de las atrocidades iniciales ante sus ojos, avanza perforando todo intersticio donde halla vida, por eso oscila entre las luces artificiales de París y aquella Orán de Camus, siendo las dos urbes mundos posibles, turbios y carnales a las cuales pertenece el hombre concreto. De esta manera, comprende que “el modo más cómodo para conocer una ciudad es averiguando cómo se trabaja en ella, cómo se ama” entre tantas reverencias a la muerte. No obstante, este ser estancado en su eternidad, que emerge en medio de las cosas más terrenales, para sentir el placer de la depravación en medio de todo lo que le asquea, se identifica con el hombre moderno, pero fragmentado por su propia fatalidad. Es así, como entre bromas riesgosas descubre, en Aquelar una bestia y un ánima latente para concluir después que es una piedra en la cual palpita un espíritu puro. Por consiguiente, lo odioso se alía con lo infausto, lo repugnante con lo infecto, siendo, incluso, capaces de “vivir siempre embriagados de vino, poesía o de virtud” (p. 25), o de existir como esclavos de sus propias responsabilidades y destinos. Diótimo se nos presenta siendo la “felicidad del pensamiento y el deleite del lenguaje”, tal y como describió William Ospina a Estanislao Zuleta cuando compartía en la amistad las ilusiones de su pensamiento. En pocas palabras, Diótimo

No es un juego
liviano.
Es entrar al misterio
del laberinto.

O lo que es igual, Diótimo no es “la maleza que se arranca de cualquier modo, es pasión y cincel que hurga en el fondo".

Así, El Visitante sigue seguro, avanzando, tejiendo las palabras de la usada y cotidiana sustancia de la muerte. Aunque ésta es una sola, lleva diferentes vestiduras oscuras, mira con ojos de murciélago, va reflexionando para sorprender a su próxima victima. Es un criminal sin patria, no la necesita para actuar con su grandeza y ser una pesadilla en los sueños desdibujados donde los demás luchan. A esta historia siniestra se suma Polidoro, otro ser “brillante y lúcido” (p.47), pero de mirada turbia o abatida que concibe el saber como una acción para poder salir de su propio infierno, aunque ese infierno no es otra cosa que un gran muro sin puerta alguna. Allí en ese sitio, violento y melancólico va forjando sus ideas fundamentales para resistirse ante el engranaje universal del totalitarismo o del Absoluto como lo llama Ernesto Sábato ante la consecuente desaparición del ser humano libre, pleno y digno.

En El Visitante, no hay “héroes”, sería un eufemismo, porque al pretender sobrevivir terminaran perdiendo esa dignidad que les caracteriza a Diótimo y a Polidoro. Los dos se resisten, saben cuando juzgar e introducir sus pensamientos aunque pensar es ya un notable signo de resistencia a la domesticación. Ellos, se nos muestran siendo la conciencia, y quizás, el ultimo esfuerzo de supervivencia moral del individuo. Son seres como Wiston Smith, el “héroe” de la novela 1984 de George Orwell, a los que Kozliak podría decirles que pertenecen a una especie destruida, pero jamás podría asegurarles que son seres inexistentes. Ambos son de esa clase de hombres que se hacen hombres concentrándose en ideas auténticas como alguna vez lo dijo Nicolás Ostrovsky al enseñarnos a templar el acero. En otras palabras “el saber es siempre un intento de cambiar lo que ocurre, es una forma refinada de acción.” (p.140) Ese saber reside en ellos, “a pesar de su aparente degradación.” (p.103)

Ahora bien, en El Visitante encontramos una crítica a los valores representados por todas las religiones y todos esos sistemas que convirtieron a los hombres en seres sometidos y resignados, negándoles la reivindicación con la vida y con su propia felicidad. “El mundo está cansado de estos predicadores (del sistema) que se desdibujan por sus acciones.” (p.100) y aun así, siguen pretendiendo hacernos regresar a un paraíso que hace rato nos fue negado. Interesa aquí poder subrayar que nos hablan del paraíso como “imagen mítica (…), siendo la esencia misma salvadora o destructora del lugar (…) relevando directamente su sentido exclusivamente prometedor o amenazador”. Hoy en día, es muy frecuente que los dioses de las religiones abolidas se conviertan en los demonios de las nuevas religiones o cultos, incluyendo también a la política tal como lo expresó en su momento Estanislao Zuleta.

Karl Popper, estudioso del conocimiento científico, decía que:

la meta de una sociedad razonable ha de ser la reducción del sufrimiento y no la llegada de ciertos estados utópicos de bienestar".

Pues bien, todos hacemos parte de una carrera enloquecida cuya meta es el bienestar, pero un bienestar relativamente efímero. Popper, considera que los objetos (o lugares) utópicos no existen pero que los usuarios creen haberlos alcanzado cuando se ha hecho la ultima adquisición. Y en ese sentido en cada templo o garaje se nos tira la última tabla de salvación como si fuéramos verdaderos náufragos alejados de una isla paradisíaca. Además, en El Visitante se nos dice, se nos recuerda que en esa desenfrenada carrera, la irracionalidad está presente hasta por contagio. Actualmente nos encontramos frente a una crisis general de la razón, que no es la primera vez que se presenta. En la antigüedad se dio con características diferentes. Hoy en día, esa crisis nos lleva a trasgredir las normas más elementales y las reglas más lógicas de la naturaleza, gracias a la irracionalidad tecnológica.

Pero, no nos pongamos del todo pesimistas. Ahora sabemos que todavía es posible partir a la aventura del pensamiento como una posibilidad viviente, cuya realización es la verdadera meta liberadora de la existencia humana, al desnudarnos por completo de las envolturas sociales que nos estorban cuando nos dejamos persuadir en la taberna de los tiempos. Es hora de recordar que “todos los lugares de adoración son símbolo del mismo Amado. Inclina la cabeza cuando veas un templo y regocíjate cuando veas una mezquita;” pero no te dejes enceguecer por los reflejos que emitan, por que podrías perderte en ellos y no podrías decirle a otros como es tu verdadera esencia cuando te pregunten por ella. No seamos más peces con sed en el agua, lo real mora en nosotros y si no encontramos esa esencia el mundo será irreal como dijo Kabir. El pensamiento, expresó Sócrates es un ojo más valioso que diez mil ojos físicos porque sólo a través de él puedes ver la realidad. El Visitante, en medio de lo desastroso del hombre, nos hace el mismo llamado. Ya es hora que el hombre se despliegue, como un loto de innumerables pétalos.

Si mal no recuerdo, Federico Nietzsche en el Zarathustra nos dice que los hombres se han extraviado por su modo vulgar de razonar. A esto agreguemos que ellos olvidaron lo que ya saben: “La vida es breve; la muerte cierta. Y ante las preguntas: ¿Quién eres tú miserable montón de polvo?, acaso ¿Olvidas que bien pronto te dispersará el viento?” no saben qué contestar. A esos espíritus indiferentes y extraviados fustiga Kozliak, olvidando que él es un ser de contrastes internos, en cuya esencia prima simultáneamente Dios y Satanás, lo bello y lo horrible, una metafísica dualista que origina antagonismos, violentos y humanos. Podría agregarse además, que es el culto a lo raro, a lo oculto, por las experiencias; es la verdad de un confeso desequilibrado, con crisis de religión y por qué no con crisis de ateísmo.

“¿Por qué culpar a los bebedores
Por sus ansiosos ojos,
Cuando el vino mismo danza
tan arrobadoramente en la copa? ”.

Ante la desaparición (¡que palabra extraña y tan de moda hoy en día!) de sus únicos “contactos” en este mundo, una voz negra y vacilante golpeó, como un Dios anónimo, a Kozliak convirtiéndolo finalmente en una tormenta, en un estrafalario fantasma de su propio desierto. No sabemos si la vida le extenderá la mano a un ser que, en últimas, es el hombre mismo colocado en este vasto territorio llamado tierra, para recuperar la fe perdida porque todos hacemos parte de esta utopía.©


Guillermo Arnul Castillo Ruiz

20 de marzo de 2008

P R E S E N T A C I Ó N






La minificción es un sub-género experimental del cuento a decir de Dolores Mercedes Koch (2000) que se pasea, con mucho sentido estético, como una muestra más del imaginario colectivo.

Es un vector de creatividad, en el que cada quien puede plasmar esas causas y azares esenciales que le son propias y, al mismo tiempo, identificarse con otros.

El microrelato es a la vez fuente de diálogo y la mínima concentración del pensamiento contenida en una idea. Es como las obras de arte, irrepetible.

También es hijo del siglo XX y de una tradición cultural heredada, por su interacción con otras expresiones literarias, gracias a su diálogo permanente con otros, sus contertulios.

Cabe decir además, que es un referente frente a los rapidísimos avances de las indetenibles tecnologías donde encontramos al hombre inmerso y desprotegido.

En fin, es un pensamiento a tiempo para iniciar el camino diario. Este es nuestro propósito al identificarnos con el escritor italiano Ippolito Nievo, cuando dijo:

 "Donde truena un hecho, ten la certeza de que ha relampagueado una idea".

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