5 de agosto de 2017

ANDROIDE

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Después de muchas horas ante el polígrafo, el robot empezó a registrar ciertas variaciones por su fría transpiración y sus respuestas galvánicas. Lento cerró los ojos y se autodestruyó.©Guillermo A. Castillo.

30 de julio de 2017

DIOSES ENCADENADOS I



ENSALMO



En Mecenas vivía Anfitrión, gran guerrero y estratega militar, que vio como Zeus sedujo a su esposa Alcmena en una noche con la duración de tres días. Desde entonces se escucha una voz popular: El tiempo es muy largo para los que sufren, y muy corto para los que gozan.©Guillermo A. Castillo.

LINAJES


Los dioses crearon cuatro estirpes de hombres que, por distintas razones, desaparecieron cada vez que elegían otra más poderosa. La postrera raza fue la de hierro con fibra de vidrio. De allí que algunos de ellos, hoy en día, sean torcidos.
©Guillermo A. Castillo.


22 de julio de 2017

CUANDO SE DESPIDE LA TARDE

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Cuando el cielo luce los colores más fastuosos del día y en el sabor amargo de un café busco navegar por el territorio vacío de la incertidumbre, aparece una mujer de andar vanidoso, que me sonríe antes de acercar su mejilla a la mía. Me levanto, pago, me abrigo con mi vida de siempre y regresó a mi buhardilla cuando el contacto suyo fue una experiencia mística que desapareció con ella.©Guillermo A. Castillo

15 de julio de 2017

INVITADOS ESPECIALES

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(SIN TÍTULO)

Ayer quiso matarme la mujer de mi vida: apretaba el gatillo cuando se despertó.
Joan Manuel Serrat




EL NARANJO

Y se vino el invierno, aún cuando es mayo. La lluvia perezosa y afilada cae sobre el naranjo, ¡qué olvidadizo!, no encuentra la gabardina. Esperaba un chubasco que le sacara el polvo cotidiano y nunca la migaja fría que lo estremece hasta las raíces. 

El pájaro verde- limón brincotea entre sus ramas y canta como si el mundo estuviese sordo, siempre lo tolera, pero con este jodido frío, sus pisadas leves duelen. Llegó la pájara, y viene de afilarse las uñas, bailan un tango, vuelan y se posan bajo los paraguas del papayo. 

El naranjo se enrama sobre sí, tirita, cierra las hojas y, a lo lejos, escucha el parloteo de las aves. 

¡El sol no debe de tardar!
Rubén García García


                           https://senddero.wordpress.com/2013/07/11/el-naranjo/

8 de julio de 2017

JUEGOS

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El hombre la abordó en la habitación con agilidad felina porque las artes amatorias no sólo obedecen a un instinto carnal, sino que son una dinámica sexual que permite reflejar miedos, inseguridades, exigencias y necesidades. Cuando sus manos recorrían su cintura, la mujer tuvo que apretar los glúteos, elevar la cadera y ondular sus vísceras para atenuar un intento de disparo rápido. Era la posición del misionero.

Acto seguido con la postura del perrito, el atacante confirmó que el sometimiento es excitante dentro y fuera de la cama y, con esa posición, no tenía temor alguno al entrar en contacto con su lado más animal. Entre tanto, la mujer podría aparentar ser reservada hasta darle rienda suelta a los impulsos más atrevidos e insospechados al no tener una sola prenda. 

Por la certeza de que la inactividad es perniciosa, el hombre acogió la postura del vaquero, pues le encanta que su mujer tenga la firme convicción de pelear por lo que quiere, sin importarle el qué dirán; además, porque no le agradan las cosas fáciles y le gusta tener en la mira todo lo que ocurre a su alrededor; a no dejarse imponer la voluntad de otros y demostrar de qué está hecho y a qué ritmo le gusta hacer las cosas. 

Lo que no pudo vislumbrar aquel hombre, es que el dolor con cualquiera de las posturas, la carne nunca será señal de obediencia, sino de resistencia y murmuración por sus fantasiosos intentos mentales de ejecutar cada postura. ©Guillermo A. Castillo.




2 de julio de 2017

DONANTE

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Un hombre que caminaba por el bosque vio a un zorro que había perdido sus patas, por lo que se preguntaba cómo lograría sobrevivir. En aquel momento vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. Puesto que el tigre ya se había indigestado, el hombre le colocó las patas de la anónima víctima al zorro.©Guillermo A. Castillo.

REFLEJOS


El espejo tan solo le ofrece la imagen más fiel, y al mismo tiempo, la más extraña de su propia realidad
.©Guillermo A. Castillo.

MÁSCARAS

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La cara que le correspondió, lo acercó a la máscara que siempre conservó.©Guillermo A. Castillo.

24 de junio de 2017

ENCANTO PERDIDO


Omar vino del estrecho valle, donde, aprendió el oficio de sus mayores. Tenía Lucía diecisiete años cuando la conoció. Con ella solía ir hasta los suelos más fértiles, bajaban al bullicioso río, se zambullían en él y se dejaban llevar por sus impulsos. 

Meses después Lucía resultó encinta. A los diecinueve años Omar consiguió un trabajo y un juez se encargó del resto. Fue una boda sin altar, no hubo flores ni traje de novia. Aquella noche se fueron al río, se sumergieron en él e hicieron el amor de nuevo.
Las cosas no le van bien como obrero, ha escuchado decir que es por culpa de la economía, esa rareza que nunca se equivoca en fijar el precio de las cosas. Guardó silencio y colocó la mirada en un punto lejano. Actúa como sino recordara nada del pasado y Lucía como si no le importara la situación. Todo lo que consideraban importante se había desvanecido en el aire.

Entonces una nueva revelación, un nuevo brillo tuvieron sus ojos al acordarse de ser a la vez dueño y víctima de su tiempo, cuando corría en la vieja camioneta y el cuerpo de Lucía bronceado y húmedo iba a su lado. Cada noche estrellada se acostaban en aquella orilla y la abrazaba hasta escuchar su leve respiración. Esos recuerdos ahora lo acosan, lo persiguen como una maldición que lo llevan siempre al río, ahora que se ha secado. 

(De una canción de Bruce Springsteen)

17 de junio de 2017

HISTRIONES


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Los dos ejércitos hicieron oír el ruido de sus armas acudiendo presurosos al campo de batalla. Nadie apartaba los ojos de su enemigo. Los timbales y estandartes se veían por doquier. Horas después, las banderas y las espadas estaban por el suelo; la tierra se había tornado estrecha. Los sobrevivientes olvidaron aquel antiguo principio que reza: "Es mejor que el enemigo vea nuestras frentes y no nuestras espaldas".©Guillermo A. Castillo.

PERSPICACIAS

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Horrorizado, Edipo huyó de Corinto guiando su carro por un angosto sendero, encontrándose a un rey que en alguna forma le era familiar. Ninguno quiso ceder el paso al otro. Por la discusión que siguió se formó el primer caos vehicular en el mundo, y como si fuera poco, el cumplimiento de la primera parte de las razones por las que huía el de la triste fama.©Guillermo A. Castillo.

LOS MAESTROS




10 de junio de 2017

LEGISTA

Enrique Simonet. La autopsia
Había aprendido su oficio lo mejor que pudo, un oficio delicado, que exigía tacto, gusto y minuciosidad. Se podía pensar que el día que se instaló por su cuenta, sintió la satisfacción de haber superado el obstáculo más difícil: cubrir a sus impúdicas víctimas.©Guillermo A. Castillo.

3 de junio de 2017

EL ASESINO

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La víspera le había parecido que no era exactamente el mismo y, aquella tarde, en la sala de audiencias, escuchando las voces de los testigos, comenzaba a sentirse un extraño. Los periódicos anunciarían al «fantasioso» asesino que asumió el papel de un criminal entre la realidad y la ciencia ficción ampliando un cierto número de detalles que corresponden a un fantasma.©Guillermo A. Castillo.

27 de mayo de 2017

PRONTUARIO

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Durante aquellos años, y los que les habían precedido, no reveló violencia alguna, ninguna impaciencia. Tan sólo guardaba su Smith & Wesson 36 siempre humeante.©Guillermo A. Castillo.

ABISMOS


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En suma, había edificado un pequeño mundo para él en torno a su amor y se agarraba a él con todas sus fuerzas evitando el abismo que silencioso aguardaba.©Guillermo A. Castillo.

20 de mayo de 2017

INSTRUCCIONES DE USO

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1. Humedezca sus manos con agua abundante.

2. Enjabone sus manos con el grifo cerrado.

3. Comience a frotar en forma circular las palmas de las manos.

4. Intercale los dedos y frote por la palma y el anverso de la mano.


5. Continúe con los dedos intercalados y limpie los espacios entre sí.

6. Con las manos de frente agarre los dedos y mueva de lado a lado.

7. Tome el dedo pulgar (busque en un motor de búsqueda por si las dudas) para limpiar la zona del agarre de la mano.

8.Limpie las yemas de los dedos, frotando contra la palma de la mano.

9. Enjuague las manos con abundante agua (8 segundos aproximadamente)

10. Seque las manos con una toalla desechable o con aire caliente, y

11. Cierre el grifo con una toalla desechable.

—¡Qué fácil!— confirmó la regente de farmacia.

—¿Eso es todo? —preguntó la momia.
©Guillermo A. Castillo.

17 de mayo de 2017

MI RULFO PRIVADO


Juan Rulfo
Por: Santiago Gamboa

Leí a Juan Rulfo por primera vez en la universidad Javeriana, en 1983 o 1984, en un seminario sobre su obra dictado por el gran profesor Cristo Rafael Figueroa. Recuerdo que en esos intensos debates se subrayaba la austeridad y la solidez de su lenguaje, eso que empezamos a llamar “lenguaje rulfiano”, y que, a diferencia de otros autores, caso de García Márquez, era ejemplo de cómo a menor exuberancia, más fuerza narrativa. Porque la obra de Rulfo parecía crecer y reforzarse con una cierta resequedad verbal y la ausencia de adjetivos. Tal vez era ese el lenguaje natural de los paisajes mexicanos en los que transcurre su obra, a su vez resecos y solitarios, trasuntos del dolor y la soledad de los habitantes que, en ellos, ven pasar el tiempo de sus vidas, un tiempo inmisericorde de silencio que, en la obra de Rulfo, se confunde con el tiempo de la muerte.
Escribo hoy por el centenario de su nacimiento, claro, y porque es uno de los autores más atípicos. Su obra empezó a ser leída en América Latina y a tener éxito mundial veinte años después de ser escrita, pero podría ser visto como un extraño caso de precocidad literaria, pues publicó a los 36 años El llano en llamas, una obra maestra absoluta del cuento en cada uno de sus 17 cuentos, y luego, a los 38 años, Pedro Páramo, obra genial que marcó el rumbo de la novela escrita en lengua española. Y después, como Rimbaud, se quedó en silencio, no volvió a escribir. Publicó El gallo de oro en 1980, que había sido escrito en 1956, y también algunos guiones de cine. Pero a diferencia de Rimbaud, Rulfo no desapareció de la escena, todo lo contrario: estuvo siempre ahí, hasta el día de su muerte, dando entrevistas y asistiendo a congresos, en los cuales explicaba que no podía volver a escribir porque se le había muerto el tío que le contaba las historias.
Hay muchos mitos sobre esta abdicación literaria. ¿Por qué dejó de escribir realmente? Han circulado varias respuestas. Las literarias dicen que tras Pedro Páramo ya lo había dicho todo, y que era mejor el silencio: otros, algo maledicentes, opinaron que Rulfo consideró que no podría igualar ni mucho menos superar el alto nivel de lo ya escrito, y que por eso abandonó. En realidad Rulfo sí escribió pero no publicó, pues se sabe que durante todos esos años estuvo trabajando en una larga novela titulada La cordillera, que, al parecer, él mismo ordenó quemar una vez concluida. ¿Por qué?
He conocido otra versión a través de mi amigo el novelista mexicano Paco Ignacio Taibo II, que junto con su hermano Benito fueron amigos de infancia de los Rulfo. Según Paco, Juan Rulfo no publicó ni escribió más por algo extremadamente sencillo y es que era alcohólico. Profunda e intensamente alcohólico, a un nivel que le dificultaba por completo la concentración, impidiéndole escribir obras de cierta enjundia. Según esto, la quema de La cordillera podría haber sido una de esas súbitas e injustificadas decisiones que se toman cuando se está ebrio, y que rara vez dejan algo bueno. Pero al no conocer esa novela, sus lectores no la podemos extrañar, así que debe bastarnos con la inmensa literatura que, en tan pocas páginas, nos dejó, y además un adjetivo, rulfiano, que describe lo que es desolado y triste, y que podría incorporarse al diccionario al lado de kafkiano, ese otro creador desamparado y solitario.

13 de mayo de 2017

GAJES DEL OFICIO

Roland Barthes
En una ocasión vio Barthes a André Gide parado en una esquina de París anotando algo en una libreta (tomaba notas para sus novelas), por lo que pensó en imitarlo, ya que creyó que esa era la actitud que debía seguir como escritor... Hasta que un día atravesó una calle sin dejar de escribir y perdió la vida atropellado por una furgoneta frente a La Sorbona.

6 de mayo de 2017

EXILIO



De tanto observarlas he llegado a la conclusión de que las hormigas son unos insectos hipersociales que suelen comunicarse mediante sustancias químicas que las conducen hasta prometedoras fuentes de comida entre néctar, semillas, hongos o insectos.
Por eso cuando salen a comer, las hormigas dejan un rastro de feromona para saber dónde han estado. El asunto es que cuando utilizan “las feromonas de propaganda” confunden a sus competidoras y las hacen pelear entre ellas como si se tratara de hormigas desterradas por no tener el mismo olor dentro del hormiguero.©Guillermo A. Castillo.

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